Andrés Müller, Gerente de TI e Innovación de Interclínica: “El rol del área de tecnología es ser el acelerador del crecimiento”

La transformación digital en salud exige mucho más que incorporar nuevas tecnologías. Datos, procesos y personas deben avanzar de manera integrada para mejorar la eficiencia sin comprometer la continuidad operacional, la seguridad ni la calidad asistencial. Consolidada como una de las redes de clínicas más grandes de Chile, Interclínica avanza en este camino con la tecnología como un pilar para su crecimiento e innovación.

¿Cómo ha evolucionado el rol de TI hacia un actor estratégico para el negocio?
Hemos tenido una evolución enorme. Antiguamente, las áreas de tecnología eran vistas casi exclusivamente para resolver contingencias operativas: si fallaba un equipo o una impresora, se acordaban de TI. Sin embargo, hoy esa mirada quedó atrás. Entendemos que la tecnología no es el fin, sino una herramienta para transformar y mejorar los procesos del negocio.

En Interclínica hemos avanzado hacia una estructura donde el equipo técnico trabaja “codo a codo” con la operación. Toda transformación digital sólida se apoya en tres pilares esenciales: procesos, datos y personas, por lo que contamos con áreas de proyectos y Product Owners que entienden a fondo cómo funciona la clínica y, a partir del proceso, evalúan cómo hacer más eficientes las cosas, con o sin software de por medio.

Todo esto se sostiene sobre cimientos firmes: una arquitectura de datos ordenada y robusta que nos da la base para innovar de forma sostenida y prepararnos para tecnologías más avanzadas.

¿Cuáles han sido los principales retos y aprendizajes en la transformación digital de Interclínica?
El primer gran reto fue ordenar la red a nivel de infraestructura: migrar a la nube, asegurar la interoperabilidad y blindar la ciberseguridad para construir sobre bases sólidas. Pero el desafío más complejo siempre es la gestión del cambio.

Aprendimos que no se puede transformar un proceso a partir de intuición, sino de datos concretos que nos muestren dónde está el “cuello de botella”. En nuestro contexto, tenemos el compromiso de entregar una atención accesible y de alta calidad para la gran mayoría de la población, lo que nos exige ser profundamente eficientes sin transar la seguridad clínica.



La principal enseñanza ha sido que el éxito de cualquier proyecto no depende de lo sofisticada que sea la herramienta, sino de cómo logramos que el personal médico y administrativo la adopte de forma natural en su día a día.

¿Cómo garantizar la continuidad operacional de los servicios tecnológicos?
En salud la operación es 24/7 y la tolerancia al fallo es cero. Una caída del sistema impacta directamente la atención de una persona. Por eso, diseñamos nuestra arquitectura asumiendo que los problemas pueden ocurrir, pero construyendo todas las capas necesarias para que la clínica no se detenga. Trabajamos con alta disponibilidad en la nube y redundancia en las conexiones de red en cada establecimiento, asegurando que siempre exista más de un camino para acceder a los sistemas.

A esto sumamos esquemas de respaldo en tiempo real, planes de recuperación ante desastres bien probados frente a eventuales ciberataques y una exigencia muy alta a nuestros proveedores de servicios SaaS en cuanto a sus niveles de disponibilidad.

Al final, la clave está en diseñar la arquitectura asumiendo que las fallas pueden ocurrir, pero construyendo las capas de contención necesarias para que el servicio clínico nunca se detenga.

¿De qué modo están fortaleciendo la ciberseguridad y la protección de la información clínica?
Lo abordamos con la máxima prioridad, no solo por convicción ética, sino porque hoy existe un marco legal muy estricto en Chile con la Ley Marco de Ciberseguridad y la Ley de Protección de Datos Personales. Como resguardamos información sensible, diseñamos cada sistema e integración bajo el principio de seguridad desde el origen, usando canales encriptados y redes privadas, combinando tecnología avanzada de monitoreo continuo y protección en equipos con un trabajo fuerte en gobernanza.

Sin embargo, hay algo fundamental: la ciberseguridad depende en gran medida de las personas. Por eso reforzamos constantemente la cultura interna para que médicos y administrativos usen los datos con responsabilidad, entiendan el valor de la privacidad y sean nuestra primera línea de defensa.

¿Qué tecnologías están generando mayor impacto en la atención y eficiencia operativa?
Más que hablar de una herramienta en particular, el activo que realmente está marcando la diferencia son los datos. Es la información de la organización la que nos permite entender qué funciona y qué debemos mejorar.

A partir de ahí, la Inteligencia Artificial es, sin duda, la tecnología de mayor impacto hoy y hacia el futuro, pero hay que ser claros: la IA no es una solución mágica, solo funciona si los datos y los procesos están ordenados. Su impacto real se da en dos frentes: por un lado, automatizar el trabajo pesado en el back office para eliminar burocracia y hacer más ágil la atención; y por otro, servir de apoyo a los médicos procesando datos clínicos para facilitar diagnósticos más precisos.

¿Dónde está el mayor potencial de la IA en salud y cómo implementarla responsablemente?
El potencial más inmediato está en los procesos administrativos y de soporte, porque ahí se puede liberar tiempo valioso para que los especialistas se enfoquen en el paciente. En el ámbito clínico tiene un valor gigantesco como soporte al diagnóstico, aunque requiere mucha más cautela.

Para implementarla bien se necesitan varias condiciones: primero, que los modelos se entrenen y validen de la mano de los propios médicos y equipos operativos, no solo por ingenieros. Segundo, educar a los usuarios para que entiendan cómo funciona y sepan detectar posibles sesgos o errores. Y lo más importante, la decisión final y la responsabilidad médica o legal siempre deben ser de la persona. La tecnología en salud es un copiloto para tomar mejores decisiones, jamás el reemplazo del criterio profesional.

¿Qué competencias son claves para formar equipos de TI capaces de impulsar la innovación?
En un mundo donde la tecnología cambia tan rápido, nadie puede saberlo todo. Por eso buscamos perfiles multidisciplinarios que no solo dominen la técnica, sino que sepan conversar con la operación y traducir un problema del negocio en una solución digital.

Fomentamos una cultura de responsabilidad total, donde el equipo se hace cargo de que las cosas resulten de principio a fin. Además, equilibramos a nuestros especialistas internos en nube o ciberseguridad con verdaderos partners tecnológicos externos.

Como red de salud no buscamos desarrollar todo dentro, sino contar con socios estratégicos que entiendan nuestros desafíos y nos acompañen a pensar el futuro de la organización.

¿Cuáles son las prioridades tecnológicas de Interclínica para los próximos años?
Estamos en un momento de expansión muy importante, pasando a operar siete clínicas. En este escenario, el rol del área de tecnología es ser el acelerador del crecimiento, logrando que el modelo operativo y los procesos de la red se implementen de forma rápida y estandarizada en las nuevas unidades. Nuestra prioridad es aprovechar la arquitectura en la nube para lograr eficiencias de escala a medida que crecemos, respondiendo a la velocidad que nos exige el negocio.

Sin embargo, tenemos claro que la velocidad de expansión no puede comprometer jamás la seguridad de la información y los cambios normativos. La tecnología debe ser uno de los pilares que le permita a Interclínica crecer con agilidad, manteniendo la calidad asistencial y la confianza de nuestros pacientes.

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