Más del 80% de los CDOs a nivel mundial aumentó su presupuesto en los últimos 12 meses y el 86% espera que siga creciendo. ¿Se observa esta misma tendencia en Chile?
Sí. En Chile observamos una aceleración de la inversión en datos e IA durante los últimos dos años, impulsada principalmente por objetivos de negocio más que por innovación tecnológica aislada. Las organizaciones están entendiendo que la IA sólo genera valor sostenible cuando existen bases sólidas de datos, gobierno y calidad, por lo que ambos presupuestos vienen creciendo de manera conjunta.
Un 31% de los cargos ejecutivos de datos ya incluye “AI” en su título. ¿Está convergiendo Datos e IA?
La convergencia entre datos e inteligencia artificial ya está presente también en Chile. Cada vez vemos más líderes que asumen responsabilidades integradas de Datos e IA, porque los proyectos de IA dependen directamente de la calidad y disponibilidad de los datos.
En ese sentido, el perfil más demandado es híbrido. Líderes con entendimiento tecnológico suficiente para evaluar capacidades y riesgos, pero también con visión de negocio para priorizar casos de uso e impacto.
Los CDOs tienen mayor autoridad sobre Datos que sobre IA. En Chile, ¿dónde está la responsabilidad de la IA?
En Chile no existe todavía un modelo único. Dependiendo de la organización, la IA puede depender de áreas de tecnología, transformación digital, innovación, o directamente de algún área de negocio. El principal error es separar completamente la estrategia de IA de la estrategia de datos, generando equipos que avanzan rápidamente en pilotos sin resolver los temas de calidad, gobierno y ownership necesarios para escalar.
Más del 90% de las organizaciones ya usa IA para gestionar sus datos, pero solo el 25% la ha integrado en sus procesos. ¿Cómo lo explicaría?
La diferencia entre experimentar y transformar es mucho mayor de lo que parece. Muchas organizaciones ya utilizan IA en tareas puntuales como catalogación, documentación o calidad de datos, pero integrarla en procesos críticos requiere cambios en gobierno, modelos operativos, capacidades humanas y gestión del riesgo. El desafío sigue siendo organizacional, cultural y de liderazgo.

La alfabetización en IA y la gestión del cambio aparecen entre los principales desafíos. ¿Qué implica esto para los comités ejecutivos chilenos?
La adopción exitosa de IA depende cada vez menos de la tecnología y más de las personas y equipos. Los comités ejecutivos deben desarrollar capacidades para entender oportunidades, limitaciones y riesgos de la IA, de forma que puedan tomar decisiones realistas. Las estrategias que mejor funcionan combinan formación ejecutiva, pilotos de alto impacto con resultados medibles y programas formales de aprendizaje y gestión del cambio que involucren a toda la organización.
¿Cuáles serían tus tres decisiones prioritarias para un directorio chileno en los próximos 12 meses?
Primero, definir una gobernanza clara para Datos e IA, incluyendo responsabilidades, decisiones y mecanismos de supervisión. En segundo lugar, invertir en calidad, gobierno, flujos de aprendizaje y soberanía como habilitadores de la estrategia de IA, no como iniciativas separadas. Por último, impulsar programas de alfabetización en IA para ejecutivos y líderes de negocio, con foco en adopción, creación de valor y gestión de riesgos.
Datos: El activo que decide quién gana con IA
La segunda edición del EY Chief Data Officer Study muestra un presupuesto en expansión y una brecha que ya no se explica por tecnología.

Con una muestra global (36% de ejecutivos latinoamericanos) y entrevistas en profundidad a líderes de datos, la segunda edición del EY Chief Data Officer Study retrata un rol en su punto de inflexión. El dinero acompaña: más del 80% de los CDOs aumentó su presupuesto en 12 meses y el 86% espera que la expansión siga. Los equipos crecieron 19%, y hasta 48% en compañías de menos de 10.000 empleados, el tramo donde se ubica buena parte del empresariado chileno. El cargo también se redefine: 31% de los títulos ya incluye “AI”.
El hallazgo más incómodo es otro. Más del 90% ya usa IA para gestionar sus propios datos, pero solo el 25% la ha integrado con profundidad; y el 85% señala calidad, gobernanza y cambio organizacional (no la tecnología) como el freno para escalar. El estudio lo llama “la paradoja de la IA”: la ola de modelos devolvió los fundamentos al centro.
El mayor valor del informe está en una conclusión que evita el lugar común: la distancia entre líderes y rezagados se abre en el despliegue y en la capacidad de medir, más que en la estrategia. Las empresas del cuartil superior tienen cuatro veces más probabilidades de contar con un marco de medición confiable. Lectura obligada para directorios que confunden aprobar presupuesto con estar preparados.