Durante décadas, el principal aporte de las empresas de telecomunicaciones fue conectar personas, instituciones y territorios. Hoy, esa capacidad es solo el punto de partida. La evolución desde una telco hacia una techco implica incorporar nuevas capas de tecnología sobre la conectividad, como cloud, análisis de datos, inteligencia artificial, IoT, ciberseguridad y plataformas digitales, para abordar necesidades específicas de distintas industrias.

La salud es uno de los sectores donde esta transformación comienza a hacerse más visible. La saturación de centros asistenciales, la falta de integración entre sistemas, las dificultades para realizar seguimiento a pacientes fuera de una consulta y la creciente carga administrativa de los profesionales están impulsando nuevas soluciones tecnológicas. En este contexto, Claro empresas analiza una propuesta de Healthcare que contempla telemedicina, monitoreo remoto, hospitalización domiciliaria, rehabilitación con realidad virtual e interoperabilidad de información clínica.
“La evolución hacia una techco implica ir más allá de la conectividad y desarrollar soluciones que respondan a necesidades concretas. En salud, estas nuevas tecnologías abren oportunidades para mejorar la atención y optimizar procesos. Nuestro desafío es integrar estas capacidades junto a especialistas para generar valor real en la industria”, señala Francisco Guzmán, Vicepresidente de Claro empresas.
Atención y seguimiento fuera del hospital
Uno de los cambios más relevantes es la posibilidad de trasladar parte de la atención y el seguimiento de pacientes fuera de los hospitales. La combinación de dispositivos, conectividad y plataformas digitales permite, por ejemplo, monitorear determinadas variables de salud a distancia o complementar la atención presencial mediante teleconsultas.
La presentación de Healthcare de Claro empresas considera soluciones de Wearables & Remote Monitoring como esquemas de Hospital at Home, que combinan seguimiento remoto y atención domiciliaria.
Realidad virtual aplicada a la rehabilitación

La experiencia de Kinesix en Teletón y otras clínicas es un ejemplo de rehabilitación mediante realidad virtual. A través de entornos digitales, esta tecnología permite desarrollar ejercicios terapéuticos interactivos que complementan el trabajo de los especialistas. A diferencia de otras tecnologías todavía en desarrollo o que dependen de integraciones con partners, esta es además una solución que puede convertirse en una experiencia demostrable dentro de un espacio como Claro Lab. De hecho, la rehabilitación mediante realidad virtual es considerada expresamente dentro del modelo de Healthcare que evalúa la compañía.
Conectar los datos para integrar la atención
La transformación, sin embargo, no depende únicamente de incorporar nuevos dispositivos. Uno de los mayores desafíos es lograr que distintas tecnologías y sistemas puedan operar de manera integrada. Aquí, la interoperabilidad de datos, cloud y ciberseguridad son fundamentales para intercambiar información de forma segura y útil. La propuesta de Healthcare considera estándares HL7/FHIR para integrar sistemas entre hospitales, aseguradoras y laboratorios.
“El verdadero potencial de estas tecnologías está en cómo logramos integrarlas para resolver problemas concretos. Eso es justamente lo que buscamos al evolucionar a una techco. No se trata de convertirnos en un proveedor médico, sino de aprovechar nuestra experiencia en conectividad e infraestructura, junto con plataformas y partners especializados, para desarrollar soluciones que ayuden a mejorar la gestión y la atención en salud”, agrega Francisco Guzmán, vicepresidente de Claro empresas.

Claro Lab como espacio de demostración
El siguiente desafío es llevar estas capacidades a casos de uso concretos. Espacios como Claro Lab pueden cumplir un papel relevante, no solo como entornos para probar nuevas redes, sino también para demostrar cómo sensores, dispositivos, datos y plataformas pueden integrarse alrededor de problemas reales. En el ámbito de la salud, esta evolución permite pasar de hablar de tecnología en términos abstractos a mostrar cómo puede utilizarse para atender, monitorear, rehabilitar y gestionar mejor la información.
Así, la red sigue siendo una pieza fundamental, pero deja de representar el punto final de la propuesta de valor para convertirse en la base de soluciones tecnológicas cada vez más integradas y especializadas.