Riesgo financiero en la era digital: el nuevo rol del CFO junto al CIO

Identificar, evaluar y monitorear el riesgo financiero exige hoy integrar información estructurada y no estructurada bajo un único modelo de datos. El ERP, por sí solo, no basta: la gestión de exposiciones financieras convierte al CIO en socio natural del CFO.

El término “riesgo” se emplea para referirse a situaciones en las que se está expuesto a proposiciones que evidencian componentes de incertidumbre en relación con el logro de objetivos. En tanto, el concepto de “riesgo financiero” se usa para referirse a toda incertidumbre de naturaleza financiera en relación con el logro de objetivos financieros particularmente definidos para las operaciones de una entidad, clasificando los mismos según las fuentes de incertidumbre y los mecanismos de transmisión asociados.

Por Roberto García, Director Ejecutivo de QUAOS Financial Advisory.

Al definir un fenómeno como de naturaleza financiera, se está asumiendo que su manifestación se visualiza primariamente a través de movimientos de flujos de efectivo asociados a activos y/o pasivos financieros, ya sea reconocidos (compromisos a firme) o por reconocer (transacciones previstas), y/o variaciones en la valorización de estos últimos una vez reconocidos, por lo que todo objetivo financiero habrá de definirse consecuentemente en los mismos términos a la vez.


Oportunidad, magnitud y valor: los tres componentes de la incertidumbre

Para estos efectos, toda incertidumbre de naturaleza financiera debe abordarse en función de sus tres componentes fundamentales: oportunidad, magnitud y valor, comprendiendo estos como los que explican la condición de tener o no tener certeza con relación al momento en que habrían de ocurrir, la cantidad que habrían de representar, así como también el monto que habrían de asumir los distintos movimientos, por ejemplo, de efectivo de una compañía.

En particular, y específicamente en lo que respecta a los componentes “oportunidad” y “magnitud,” estos están condicionados predominantemente a variables de incertidumbre del tipo endógenas, tanto de naturaleza no operacional, asociado a actividades de inversión y/o financiamiento, como operacional, asociado a actividades de abastecimiento, producción, distribución, comercialización, soporte y/o mantenimiento.

Por su parte, en lo que respecta al componente “valor”, éste está condicionado a variables de incertidumbre del tipo exógenas principalmente asociados a paridades de monedas, tasas de interés, precios de commodities y/o índices de referencia, incluyendo variables climatológicas.

Se comprende por “gestión de riesgos financieros” como aquel proceso que resume cómo la administración de una entidad identifica, evalúa, monitorea, responde y registra el efecto de la persistencia de incertidumbre en relación con los objetivos financieros asociados a las exposiciones financieras evidenciadas de mayor criticidad para la misma entidad.

Como enfoque metodológico general para identificar y evaluar todo perfil de riesgo financiero, se emplea aquel consistente en modelar éste a nivel de segmentos operacionales originadores de exposición financiera, comenzando con una definición cualitativa del objetivo financiero particularmente asignado para los mismos, seguido de la identificación de aquellas variables de incertidumbre que pudiesen comprometer estos últimos, para finalmente concluir con la especificación del riesgo financiero asociado propiamente tal.

Una vez especificado cualitativamente el riesgo financiero propio de una determinada exposición financiera, su evaluación cuantitativa comienza con la especificación numérica del objetivo y condición de equilibrio financiero asociado, todo de acuerdo con el horizonte de temporalidad que en particular se haya definido de mayor relevancia.

Por objetivo financiero, se hace referencia a aquel de naturaleza financiera definido objeto de atención para una determinada exposición financiera, mientras que, por equilibrio, se hace referencia al nivel a partir del cual desviaciones con relación al mencionado objetivo financiero, hasta un determinado nivel de confianza, comienzan a considerarse como ya no indiferentes.

Por nivel de confianza, se hace referencia al valor susceptible de asignarse como de mayor adversidad para los propósitos del análisis, el cual es especificado en términos de un determinado percentil estadístico de la distribución de posibles resultados financieros atribuibles a la simulación de aquellas variables de incertidumbre definidas de mayor relevancia para la exposición financiera objeto de atención.

Por horizonte de temporalidad se hace referencia a la proyección futura de la exposición financiera objeto de atención, pudiendo ser ésta definida en términos calendarios (días, semanas, meses, años), contractuales (vigencia, hitos) y/o de reporte (gestión, contable, tributario).

Luego, y con el propósito de contrarrestar en qué grado el objetivo financiero especificado para una determinada exposición financiera es susceptible de comprometerse con un determinado nivel de confianza, se procede con la simulación de posibles trayectorias futuras para las variables de incertidumbre identificadas como propias, empleándose para estos efectos algún modelo consistentemente calibrado, a partir del cual se construye una distribución de exposición financiera potencial.


Del ERP al modelo de datos único

En comprensión de lo anterior, el perfil de riesgo financiero de una compañía no se limita únicamente al procesamiento de variables de mercado, sino que, por sobre todo, al de variables operacionales, en la que el tamaño, volumen y complejidad de la información disponible, hace indispensable disponer de las tecnologías apropiadas, siendo consecuentemente natural la integración de funciones del CFO y CIO.

En materia de gestión de riesgos financieros, transversales resultan las necesidades de procesamiento de registros operacionales de un CFO que, si bien habitualmente se encuentran disponibles en los ERPs de las compañías, éstos últimos requieren adecuarse a la estructura de información que específicamente se esté demandando, tanto en tiempo como en forma, lo cual motiva un involucramiento activo del CIO.

De esta manera, fundamental se hace la habilitación de sistemas orientados a resolver problemas de alta complejidad de integración de información tanto estructurada como no estructurada bajo un único modelo de datos, empleando esquemas de organización, indexación y visualización pensados en para qué, cómo, dónde y cuándo será utilizada la información.

© Copyright 2026 Editora Microbyte Ltda.