APIs: El paso hacia procesos más eficientes, seguros e interoperables en la industria financiera

Guillermo Toro, gerente de Tecnología y Ciberseguridad del Depósito Central de Valores (DCV), releva la importancia de las Interfaces de Programación de Aplicaciones para el desarrollo de una industria financiera más integrada y eficiente.
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Guillermo Toro, gerente de Tecnología y Ciberseguridad del Depósito Central de Valores (DCV).

Por Guillermo Toro, gerente de Tecnología y Ciberseguridad del Depósito Central de Valores (DCV).

El mercado financiero enfrenta una aceleración digital sostenida, mayores exigencias regulatorias y una creciente necesidad de resiliencia operacional. En este contexto, optimizar procesos es una prioridad de negocio: permite elevar la productividad, mejorar la calidad de los servicios, fortalecer la trazabilidad y tomar decisiones con información más oportuna. Sin embargo, un ecosistema cada vez más digital no puede sostenerse sobre “islas tecnológicas”, con sistemas que operan de manera independiente y dependen de intervenciones manuales para intercambiar información. El desafío es avanzar hacia una arquitectura interoperable, segura y resiliente que conecte a bancos, corredoras, administradoras y otros actores del mercado, sin comprometer la continuidad ni la protección de los datos.

Uno de los mecanismos para lograrlo son las Interfaces de Programación de Aplicaciones (APIs). Estas capacidades tecnológicas permiten que distintos sistemas intercambien información y ejecuten servicios de forma estandarizada, integrando procesos y automatizando tareas repetitivas. Su valor, sin embargo, no radica solo en habilitar conexiones, sino en hacerlo bajo reglas de seguridad, autenticación, trazabilidad, disponibilidad y control. Las cifras muestran la relevancia que están adquiriendo: según el State of the API Report 2025 de Postman, 82% de las organizaciones ha adoptado algún nivel de enfoque basado en APIs, mientras que 25% opera como organizaciones totalmente centradas en ellas, cifra que aumentó 12 puntos porcentuales en los últimos dos años.

En Chile, esta tendencia adquiere especial relevancia con el desarrollo del Sistema de Finanzas Abiertas, cuya regulación considera las APIs como un mecanismo fundamental para el intercambio de información entre sus participantes. No obstante, limitar esta evolución al cumplimiento regulatorio sería desaprovechar una oportunidad mayor. Implementadas con una visión estratégica y controles adecuados, las APIs pueden optimizar procesos de punta a punta, reducir fricciones, facilitar nuevos servicios y permitir que las capacidades tecnológicas escalen de acuerdo con las necesidades del mercado.

Recientemente, como Depósito Central de Valores (DCV), desarrollamos API Prenda, que sistematiza las consultas de información sobre garantías y reemplaza mecanismos tradicionales basados en búsquedas manuales de archivos y reportes. Si bien esta solución surgió a partir de una necesidad específica de uno de nuestros depositantes, su habilitación también forma parte de una evolución más amplia de nuestra oferta de APIs para el mercado financiero, orientada a entregar servicios más eficientes, trazables y seguros.

Este ejemplo permite visualizar un beneficio que va más allá de automatizar una tarea. Cuando la información circula entre sistemas de manera segura, controlada y oportuna, disminuyen las intervenciones manuales, se reducen las posibilidades de error y mejora la trazabilidad del proceso. Así, los equipos pueden dedicar menos tiempo a labores operativas y más a actividades de análisis y mayor valor. La automatización, por lo tanto, no debe entenderse simplemente como un mecanismo para reemplazar personas, sino como una oportunidad para potenciar sus capacidades y fortalecer la calidad del servicio.

La adopción de APIs es parte de un cambio más profundo: evolucionar hacia una arquitectura capaz de convertir capacidades de negocio en servicios reutilizables, gobernados y conectados. Para capturar ese valor de manera sostenible, se requiere una gestión integral durante todo el ciclo de vida de cada API, incluyendo estándares de diseño, control de accesos, cifrado, monitoreo, gestión de vulnerabilidades, versionamiento, continuidad operacional y retiro seguro. También exige una gobernanza clara sobre los datos y las responsabilidades de cada participante. Cuanto mayor sea la interconexión, más relevante será aplicar seguridad desde el diseño y mantener visibilidad sobre quién accede a la información, bajo qué condiciones y con qué propósito.

El desafío, entonces, es fortalecer la interoperabilidad y avanzar desde sistemas que simplemente se conectan hacia un ecosistema que colabora sobre estándares comunes, niveles de servicio definidos y controles consistentes. La transformación digital del mercado financiero no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en utilizarlas para simplificar procesos, liberar capacidades y responder con mayor agilidad, sin perder de vista la seguridad, la resiliencia y la confianza. En esa evolución, las APIs pueden convertirse en una pieza fundamental para construir una industria financiera más integrada, eficiente y preparada para el futuro.

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