Hasta hace algunos años, las empresas resolvían de manera independiente aspectos como la autenticación de usuarios, la firma electrónica, la gestión documental y el cumplimiento normativo. Hoy, sin embargo, la digitalización de procesos críticos está haciendo necesario conectar estas capacidades para garantizar seguridad y trazabilidad de punta a punta. “La transformación digital ya no consiste solamente en digitalizar documentos o procesos. También implica garantizar quién está realizando una operación, cómo se verificó su identidad, qué acción realizó y que exista evidencia suficiente para respaldarla”, explica Marcelo Mora, Gerente General de BeTrust, ecosistema especialista en confianza digital.
El desafío es especialmente relevante en industrias como banca, seguros, salud, retail y recursos humanos, pero también en organismos públicos, que cada vez ofrecen más servicios y trámites de manera digital. En estos casos, la necesidad no es solamente hacer más eficiente un proceso, sino también garantizar la identidad de las personas, resguardar sus datos y entregar una experiencia que facilite el acceso a los servicios.
Uno de los principales retos de la confianza digital está precisamente en equilibrar seguridad y facilidad de uso, a medida que aumentan los mecanismos de autenticación y protección, también existe el riesgo de generar procesos más complejos para las personas. “El principal aprendizaje es que la tecnología debe combinar seguridad con una experiencia simple para el usuario. Eso es lo más difícil de lograr”, explica Mora.
Un ecosistema para la confianza digital
Bajo esta lógica surge BeTrust, empresa que forma parte de Grupo Sable y que busca consolidar distintas capacidades de confianza digital en una única plataforma. El ecosistema integra las capacidades de IDOK, Trust Technologies y Notarisa, tres empresas que convergen en una propuesta que reúne más de una década de experiencia en el desarrollo de soluciones vinculadas a la confianza digital en Chile.
Su plataforma permite incorporar, de manera independiente o integrada, herramientas de verificación de identidad, firma electrónica y certificación, gestión documental, seguridad y accesos, junto con capacidades de inteligencia artificial y cumplimiento normativo.
En materia de identidad, por ejemplo, incorpora biometría facial y dactilar, liveness detection y análisis OCR de documentos. En firma electrónica y certificación, cuenta con soluciones operadas por IDOK, Prestador de Servicios de Certificación acreditado bajo la Ley N°19.799. A ello se suma la gestión del ciclo de vida de contratos y documentos legales, así como herramientas de autenticación multicanal, tokens de software y Single Sign On empresarial.
Un desafío que alcanza también a las Pymes
Aunque las grandes organizaciones y organismos públicos han sido los primeros en avanzar en estas soluciones, la confianza digital comienza a convertirse también en una necesidad para empresas medianas y pequeñas. La masificación del comercio electrónico, los servicios digitales, el trabajo remoto y la contratación a distancia ha hecho que incluso organizaciones de menor tamaño deban gestionar identidades, documentos y transacciones digitales de manera segura.
En este escenario, contar con soluciones modulares puede ser especialmente relevante ya que una empresa puede comenzar resolviendo una necesidad puntual -como firma electrónica o verificación de identidad- y posteriormente incorporar nuevas capacidades sin tener que reconstruir completamente su infraestructura tecnológica.
Así, la confianza digital comienza a instalarse como una nueva capa de infraestructura para empresas de todos los tamaños e instituciones públicas, transversal a sus áreas de tecnología, operaciones, seguridad y cumplimiento. Porque en un entorno donde cada vez más relaciones ocurren a distancia, la confianza ya no puede darse por sentada, debe poder verificarse, protegerse y demostrarse.