Para la mayoría de las familias chilenas, comprar una casa es la decisión más importante de su vida financiera. Y hasta hace poco, ese día terminaba de la misma forma: un vale vista, una fila, comprobantes en papel y una espera que poco tenía que ver con la solemnidad del acto que se acababa de firmar.
Eso es lo que la Primera Notaría de Santiago decidió cambiar. La notaría integró el pago digital directamente a su sistema de gestión interno, de modo que la firma de la escritura y el pago de los derechos notariales ocurren en un mismo acto, en la misma sala y en cuestión de segundos. Es la primera notaría de Chile en incorporar un medio de pago a su operativa interna, y desde este mes la solución está disponible para todos los trámites que la notaría certifica, no solo para las operaciones hipotecarias.
“Nuestro trabajo no consiste únicamente en dar fe de un documento, sino que en acompañar las personas en un momento decisivo de su vida. Si podemos ahorrarles una fila, una vuelta al banco o una hora de incertidumbre, estamos haciendo bien nuestro trabajo”, señala Cristian Camilla Sandoval, notario público titular de la Primera Notaría de Santiago.
Tecnología simple para un trámite complejo
La complejidad quedó del lado de la notaría; para el cliente, el proceso son tres pasos:
1. Se identifica. En la sala de firmas valida su identidad con verificación biométrica facial —próximamente también dactilar y de firma—, con la tranquilidad de saber que nadie más puede firmar por él.
2. Firma. La escritura queda firmada y el expediente cerrado. Sin efectivo y sin comprobantes que guardar.
3. Escanea un QR y paga. El sistema genera un código con el número de su orden de trabajo, que el cliente escanea desde su celular. El pago se confirma en línea y el proceso termina sin fricciones.
No hay planillas paralelas ni conciliaciones manuales: el pago se concilia de forma automática dentro del mismo expediente digital. “El sistema de la notaría conversa con el sistema de pagos, y este deja de ser un acto administrativo aislado para pasar a ser un estado más del expediente, con la misma trazabilidad que tiene la firma o el despacho al Conservador de Bienes Raíces”, explica el notario.
Más tecnología, más fe pública
Para Camilla, la lectura de fondo no es tecnológica sino institucional. “La tecnología no reemplaza la fe pública: la fortalece. Hoy cada firma queda validada biométricamente, cada pago queda identificado con nombre y registro de quien lo realizó, y todo vive en un mismo expediente trazable. Hay más certeza jurídica, no menos. El notario sigue siendo el garante; lo que cambia son las herramientas con las que garantiza”.
Ese estándar también beneficia a las instituciones financieras: una firma que no puede cursarse por un problema de pago retrasa el alzamiento, la inscripción y el desembolso del crédito. El cobro integrado elimina esa fricción y acorta los tiempos.
Lo que hay detrás: integración y soporte
La integración con Rutpay de BancoEstado como medio de pago fue posible porque la notaría venía construyendo infraestructura desde antes. Previamente conectó su plataforma vía API al Conservador de Bienes Raíces de Santiago—un trabajo que tomó cerca de un mes— y, junto con Appa quien habilitó el envío electrónico de títulos a 45 Conservadores de todo el país. El proyecto cuenta además con el apoyo de LegalTrace, backoffice especializado en gestión de documentos digitales, firma electrónica avanzada y gestión registral.
A eso, se suma un equipo de soporte dedicado, que acompaña tanto al cliente en la sala de firmas como a las instituciones en el cierre de sus operaciones. “Ninguna tecnología funciona sola. Detrás de cada operación hay personas de la notaría resolviendo en tiempo real, y esa es una parte del servicio que no pensamos automatizar”, agrega Camilla.
Un modelo escalable a todo Chile
Con esta integración, la Primera Notaría de Santiago proyecta aumentar sus operaciones multibanco no solo en el canal hipotecario, sino también, en otros actos que requieren este proceso. Pero el interés del notario apunta más lejos: se trata de un piloto replicable en red, con posibilidad de escalar a otras notarías del país, manteniendo un irrestricto apego a las normas que regulan hoy día la actividad Notarial.
“Esto no debería ser una ventaja competitiva de una notaría. Debería ser el estándar. Estamos disponibles para compartir lo aprendido con los colegas que quieran avanzar en la misma dirección, porque el beneficiado final es el mismo para todos: la persona que está del otro lado del mesón”, afirma.
Camilla es parte de una generación de notarios que asumió el cargo con la convicción de que el rol notarial debía modernizarse sin perder su esencia. “Atendemos a personas que resuelven su vida desde el celular y que no entienden por qué uno de los hitos más importantes de su vida financiera todavía les exige pedir el día libre. Una nueva generación de notarios tiene que hacerse cargo de esa distancia. Nuestra medida de éxito es simple: que el cliente salga de la notaría y sienta que fue más fácil de lo que esperaba”.