Alerta ante nuevas estafas en pagos digitales: estas son las tarjetas que enfrentan mayor riesgo en compras online

Informe de Sistemas de Pago del Banco Central alerta que desde 2024 el fraude en medios de pago digitales viene al alza, y es la tarjeta de débito la que concentra la mayor persistencia de casos. “Antes era clonarte la tarjeta o robártela físicamente; hoy es robarte la identidad completa”, advierte Mario Aranda, director regional de Ionix Latam, sobre el nuevo modus operandi de los estafadores.
Débito

Cada vez que pagas con tu tarjeta en una tienda online, corres una carrera que no ves: la que libran bancos, fintech y estafadores por sacarse ventaja. Y el último Informe de Sistemas de Pago del Banco Central, conocido esta semana, deja un dato que debería prender las alertas de cualquier comprador digital: desde 2024 las tasas de fraude en medios de pago han aumentado, con una persistencia especialmente marcada en las tarjetas de débito.

¿Por qué el débito quedó más expuesto? La respuesta tiene menos que ver con la tarjeta en sí y más con cómo cambiaron las estafas. “Antes era clonarte la tarjeta o robártela físicamente; hoy es robarte la identidad completa: abrir una cuenta a tu nombre, tomar control de la tuya o hacerte phishing para sacarte las credenciales del banco”, explica Mario Aranda, director regional de Ionix Latam. A diferencia del crédito, donde suele haber más capas de verificación antes de que el dinero se mueva, el débito opera contra la plata que ya está en tu cuenta, en el momento mismo de la compra, lo que deja menos margen de reacción si algo falla.

Ese margen se está achicando aún más con la masificación de los pagos instantáneos, una de las prioridades que el propio Banco Central identifica para el sistema financiero. Para Aranda, ese cambio obliga a mover el punto donde se toman las decisiones de seguridad. “Con los pagos instantáneos el dinero se mueve en segundos. La prevención tiene que ser antes de que pase, no después”, sostiene.

El problema, dice, ya no se resuelve puertas adentro de cada institución. Bancos, fintech, comercios y proveedores de infraestructura están cada vez más interconectados, y eso cambia la forma de enfrentar el riesgo. “Pasamos de ‘cada uno cuida su patio’ a ‘esto es una red y hay que cuidarla entre todos’”, señala.

Ahora, más controles no siempre significan más seguridad para quien está pagando. Sumar filtros sin criterio se traduce, en la práctica, en compras rechazadas y clientes frustrados en la caja online. La alternativa, plantea Aranda, es evaluar el riesgo de cada operación en tiempo real. “La mejor experiencia de pago no es la que no tiene fricción, es la que pone la fricción en el momento justo”, afirma. Biometría, identificación del dispositivo y modelos de scoring permiten activar controles solo cuando una operación se aparta de lo habitual, sin frenar al usuario legítimo.

Con la digitalización de los pagos avanzando sin freno, la próxima pelea de la industria no se medirá solo en cuántas transacciones procesa o qué tan rápido lo hace, sino en cuánta confianza es capaz de generar en cada clic. “No se trata de frenar la innovación, sino de asegurarnos de que la innovación venga acompañada de seguridad”, concluye el ejecutivo.

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