IA en la empresa

La brecha no es tecnológica, es humana



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Las brechas en la percepción de los empleados, los patrones de adopción y las fisuras en la infraestructura determinan silenciosamente si la inteligencia artificial generará retornos.

Publicado el 27 ene 2026



Francisco Rojas, director ejecutivo de Data & AI Accenture Chile.
Por Francisco Rojas, director ejecutivo de Data & AI Accenture Chile.

La historia de 2026 no trata sobre si las organizaciones están adoptando IA —lo están—, sino sobre sí pueden convertir el impacto inicial en valor sostenible. Actualmente, la mayor barrera para generar valor con la IA ya no es la tecnología; es la alineación con los empleados, que están ansiosos por aprender.

Sin embargo, la nueva versión del estudio de Accenture, Pulse of Change, muestra una preocupante brecha entre la percepción de los ejecutivos y los empleados en torno a cómo se está adoptando la IA al interior de las organizaciones. Para cambiar esa realidad, hay tres áreas fundamentales en las que se debe avanzar.

La primera es la alineación. Según nuestro estudio, los ejecutivos creen mayoritariamente que están liderando a sus organizaciones con claridad. Sin embargo, entre los empleados, solo 18% está totalmente de acuerdo, y apenas 20% siente firmemente que entiende cómo los agentes de IA y la IA agéntica impactarán a la fuerza laboral, incluidos los cambios en los roles y las habilidades requeridas. El 81% de los empleados cree que los líderes comprenden la realidad cotidiana del uso de la IA en el trabajo, pero solo el 20% se siente como un co-creador activo en la forma en que la IA está transformando sus empleos.

En segundo lugar, la calidad es fundamental. Las organizaciones están destinando importantes recursos a la IA, y 78% de los ejecutivos la considera hoy más beneficiosa para el crecimiento de los ingresos que para la reducción de costos. Al mismo tiempo, el 35% de los líderes señala que contar con la estrategia de datos adecuada y con capacidades digitales fundamentales sería lo más beneficioso para acelerar la implementación y el escalamiento de la IA en sus organizaciones.

Sin embargo, desde la perspectiva de los empleados, las capacidades subyacentes de la IA en el trabajo siguen siendo frágiles, ya que 54% menciona resultados de IA de baja calidad o engañosos que generan pérdida de tiempo y productividad. El valor sigue a la calidad. La confianza en los resultados y en la precisión de los datos sigue siendo clave para un crecimiento sostenible.

Es clave el cambio de roles. Los líderes están avanzando de forma agresiva en el despliegue de la IA. El 21% de las empresas está rediseñando procesos, pero menos del 10% está rediseñando roles. Entre los empleados, solo el 40% afirma que la capacitación recibida los ha preparado para los cambios en sus funciones. Aún menos (20%) se siente como un co-creador activo en la forma en que la IA transforma su trabajo. El uso regular de agentes de IA entre los empleados cayó 10 puntos, lo que sugiere que la adopción seguirá estancándose hasta que los roles, los incentivos y la capacitación se pongan al día. En nuestro estudio, 43% de los empleados dijo que una capacitación clara les daría mayor confianza para utilizar herramientas de IA.

A medida que la conversación sobre cómo traducir el impacto inicial en productividad y las nuevas formas de trabajo en valor de largo plazo se expande desde la sala del directorio hacia la fuerza laboral, resulta cada vez más claro que la mayor barrera para materializar el potencial de la IA es incorporar a las personas en ese proceso. El 2026 favorecerá a aquellas organizaciones que logren alinear la confianza en sus inversiones tecnológicas con un compromiso real con las necesidades de su fuerza laboral.

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