De cara a 2026, World identificó cuatro tendencias que buscan reforzar la confianza, la autenticidad y la privacidad en los entornos digitales, redefiniendo la relación entre personas y tecnología.
Una de las principales tendencias es la necesidad de nuevas formas de prueba de humanidad. A medida que la IA avanza y los sistemas tradicionales para distinguir personas de máquinas quedan obsoletos, se vuelve clave contar con mecanismos que permitan verificar que un usuario es real sin comprometer su identidad ni sus datos personales, especialmente en servicios en línea y espacios de interacción social.
En paralelo, comienza a consolidarse la creación de comunidades digitales reservadas exclusivamente para humanos. Frente a la proliferación de bots, deepfakes y cuentas automatizadas, distintas plataformas están incorporando sistemas de verificación humana como requisito de acceso, con el objetivo de recuperar conversaciones auténticas y relaciones basadas en la confianza.
Otra tendencia relevante es el nuevo rol de la Inteligencia Artificial como intermediaria. En 2026, los agentes de IA no solo responderán consultas, sino que anticiparán necesidades y tomarán decisiones en nombre de los usuarios, desde organizar agendas hasta gestionar compras. El desafío estará en definir los límites de esa delegación y preservar el criterio humano en procesos cada vez más automatizados.
Finalmente, la privacidad emerge como un eje central. Ante el aumento en la exposición de datos personales, cobran fuerza tecnologías que permiten verificar atributos específicos sin revelar información sensible. Este enfoque, basado en probar sin exponer, se perfila como un estándar clave para la próxima generación de servicios digitales.
Según World, estas tendencias reflejan un cambio de foco en la evolución digital, donde la tecnología deberá adaptarse a las personas y no al revés, poniendo nuevamente a lo humano en el centro de la experiencia online.






