mercado laboral

74% de los trabajadores en Chile confía en su capacidad para usar IA en sus labores



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Según el último Workmonitor de Randstad, nuestro país supera el promedio global en adopción de inteligencia artificial.

Publicado el 27 mar 2026



Workmonitor de Randstad

La más reciente edición del Workmonitor de Randstad -un estudio que releva las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores a partir de una encuesta a 26.824 personas en 35 países, incluido Chile- revela que el 74% de los trabajadores chilenos confía en su capacidad para usar la inteligencia artificial (IA) en su trabajo, lo que ubica al país 5 puntos porcentuales por sobre el promedio mundial (69%) y refleja una adopción pragmática de la tecnología como herramienta para mejorar el desempeño y la empleabilidad. En esa línea, los chilenos perciben a la IA como una aliada concreta para fortalecer la productividad y acompañar los procesos de transformación del mundo laboral.

Según los datos regionales del informe, los trabajadores de Argentina, Chile y México comparten un mayor nivel de confianza en sus capacidades para adoptar soluciones de IA, situándose entre 4 y 5 puntos por encima de la media global, marcando una diferencia con Uruguay, donde el 69% del talento dice sentirse confiado en su capacidad para emplear inteligencia artificial en el trabajo.

“Con cada vez más compañías incorporando IA en distintas etapas de su operación, automatizando tareas y optimizando procesos, esta tecnología ya no es percibida por los trabajadores como una promesa lejana, sino como una herramienta concreta que tiene impacto en su día a día laboral. El nivel de confianza que muestran los trabajadores de la región es una señal positiva, en un contexto en el que el desarrollo de habilidades digitales y de IA será cada vez más importante para la empleabilidad de las personas. Esto plantea a las organizaciones un desafío no menor para asegurar la formación de la fuerza laboral en estas habilidades laborales, poniendo especial atención a la equidad para evitar las brechas de acceso”, señaló Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay

Esta confianza en la inteligencia artificial genera un impacto tangible en la rutina laboral cotidiana. En Chile, el 63% de los trabajadores dice que la IA le ayuda a mejorar su productividad, un nivel que se mantiene en línea con el promedio global (62%) y que da cuenta que, en la perspectiva de los trabajadores, la adopción de estas tecnologías se percibe como positiva en la organización del trabajo, la optimización de tiempos y la eficiencia en el desarrollo de tareas.

México lidera este indicador, con un 70% del talento reconociendo mejoras en su productividad gracias a la inteligencia artificial, seguido por Argentina y Chile, con 63% de los trabajadores indicando lo mismo. En Uruguay, solo el 54% de los trabajadores ve un aporte de la IA en la productividad, mostrando una brecha de entre 8 y 16 puntos porcentuales respecto de la marca mundial y de los otros tres países de la región, reafirmando una mirada más moderada sobre el impacto de la IA en el aspecto laboral.

La integración de la inteligencia artificial se lleva a cabo con una visión objetiva acerca de su alcance. En Chile, el 55% de los empleados opina que la IA influirá significativamente en gran medida en sus funciones laborales, una cifra muy parecida a la media mundial (53%).

Desde la óptica de las organizaciones, este análisis es compartido. En el país, un 75% de los empleadores considera que la inteligencia artificial influirá de manera considerable en las tareas del trabajo, un índice que se sitúa por encima de la media mundial. Esta alineación entre la perspectiva de los talentos y la de las empresas respalda la noción de que la inteligencia artificial se percibe como un recurso para optimizar procesos, apoyar la transformación de los roles laborales y aumentar la competitividad, aunque, al mismo tiempo, demanda la adquisición de nuevas competencias en la fuerza laboral.

“Los datos de este año del Randstad Workmonitor muestran que el talento chileno está incorporando la inteligencia artificial desde una posición abierta y pragmática, en la que predomina una visión en la que esta tecnología tiene fuertes impactos en el mundo del trabajo, aunque no necesariamente negativos, y aparece como una aliada para potenciar la productividad, acompañar el desarrollo de habilidades y sostener la empleabilidad en un entorno laboral cada vez más dinámico”, sostuvo Andrea Avila.

Al examinar la información consolidada de los 35 mercados analizados en la edición 2026 del Workmonitor de Randstad, se evidencia que la inteligencia artificial juega un papel fundamental en la transformación que está experimentando la fuerza laboral a nivel global; sin embargo, todavía existe una discrepancia entre lo que las compañías esperan y lo que los empleados anticipan sobre su efecto. Mientras las organizaciones se preparan para la adopción masiva de la inteligencia artificial, uno de cada cinco trabajadores (19%) sostiene que sus funciones son resistentes a las eficiencias que ofrece la IA, y el 50% expresa su preocupación de que la IA favorecerá más a la empresa que a ellos mismos.

Según datos recopilados por el estudio de Randstad, durante 2025 las ofertas de empleo que incluyeron como requerimiento habilidades de “Agente de IA” aumentaron un 1.587% a nivel global y la demanda de “Formadores de IA” se incrementó en un 247%, ratificando un futuro en el que los humanos capacitarán a las máquinas y se verá mucha más interacción entre trabajadores humanos y digitales.

En este aspecto, la influencia de la inteligencia artificial se centra en la expansión de actividades y en el incremento de la eficiencia, creando nuevas formas de efectividad en un rol laboral, en vez de reemplazar empleos. En este marco de progresión global hacia una perspectiva de colaboración, los empleados son conscientes de los retos: el 69% admite que es esencial perfeccionar sus competencias tecnológicas y en inteligencia artificial, y más del 50% (59%) está activamente en busca de oportunidades para garantizar el futuro de sus habilidades de manera autónoma.

Para concluir, Andrea Avila recalcó que “avanzamos hacia un rol de las herramientas de IA como un complemento y no como un reemplazo del trabajo humano. El debate sobre los sesgos, las alucinaciones y el consenso de la necesidad de regulación y control humano de la IA parecieran indicar que en el futuro de corto plazo esa seguirá siendo la dinámica dominante. Veremos un creciente avance de la tecnología actuando como copiloto de los trabajadores y eso hará que las habilidades blandas se valoricen aún más a la hora de evaluar al talento. La predisposición para la incorporación de la inteligencia artificial en las tareas laborales es un ejemplo concreto de un buen desarrollo de la capacidad de aprender y desaprender. Las organizaciones valoran a los profesionales que aprenden a trabajar con estas tecnologías como aliadas, integrándolas a su día a día”.

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