“Este 10 de abril se conmemora el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología. Es habitual pensar en ambas como el origen y destino de toda innovación, olvidando que innovar no siempre requiere más tecnología, sino mejores preguntas, enfoques y capacidades. Algo similar ocurre con la ciencia: solemos asociarla a laboratorios sofisticados y fórmulas complejas, cuando en realidad su base es más simple y exigente a la vez. En un entorno de cambios constantes y abruptos, las ideas se nutren de información que permite formular hipótesis, y son los datos —como evidencia—, los que convierten esa información en motor de transformación”, señala Álvaro Paredes, director de tecnología de Data Observatory.
El especialista afirma que “antes que la IA, la realidad virtual o los gemelos digitales, el verdadero desafío es aprovechar mejor los datos. Hoy convivimos con dos realidades: por un lado, universidades e investigadores generan conocimiento altamente especializado; por otro, millones de dispositivos producen datos de forma continua. La ciencia de datos tiene el potencial de articular ambos mundos bajo un propósito común, de hacerlos interoperables”.
“Sin embargo -advierte Paredes-, la tecnología ha avanzado más rápido que nuestras capacidades para gestionarla, y la regulación ha debido responder de forma reactiva, como el caso de las aplicaciones de movilidad y despachos, o el mismo desarrollo de LLMs que prácticamente tiene nuevos modelos que se lanzan semana a semana. Esto instala una urgencia clara: fortalecer el talento en gestión y tratamiento de datos. Solo así podremos desarrollar ciencia y tecnología más maduras, sostenibles y responsables”.
“En Data Observatory trabajamos para que los datos dejen de ser un subproducto y se conviertan en un activo estratégico. A través de iniciativas de datos abiertos, conectando a actores públicos, académicos y privados, buscamos traducir la información en impacto tangible, y por sobre todo, lograr que diferentes conjuntos de datos (o silos), logren ser interoperables”.
El director de tecnología de Data Observatory afirma que “el mejor homenaje a la ciencia y la tecnología no es solo celebrar sus avances, sino asegurar que se construyan sobre bases sólidas. Y esa base son los datos: bien gestionados, documentados y compartidos. La ciencia que necesitamos no es solo la que innova, sino la que deja huella y es capaz de transformar”.






