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Optimizar para innovar: el nuevo desafío que el avance de la IA plantea a las empresas chilenas



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Desde SoftwareOne advierten que la próxima fase de la transformación digital estará marcada no solo por adoptar nuevas tecnologías, sino por gobernarlas, medir su impacto y transformar la eficiencia en un eje de crecimiento.

Publicado el 21 jul 2026



SoftwareOne

La transformación digital de las empresas chilenas entró en una nueva etapa: la de la hipervelocidad. Luego de enfocarse por años en migrar a la nube, automatizar procesos e incorporar inteligencia artificial, el principal desafío ya no es sumar más tecnología, sino asegurar que cada inversión genere valor real para el negocio. En este contexto, SoftwareOne plantea que optimizar los costos tecnológicos se ha convertido en una condición estratégica para continuar innovando sosteniblemente.

La necesidad de aumentar la productividad, acelerar el proceso de toma de decisiones y potenciar la competitividad está impulsando a las empresas a integrar rápidamente soluciones de inteligencia artificial, servicios en la nube, automatización y análisis avanzado. No obstante, este crecimiento también está incrementando la complejidad en las operaciones: más proveedores, más herramientas, un mayor uso de infraestructura y una creciente dificultad para determinar qué proyectos ofrecen un retorno efectivo y cuáles están creando redundancias o costos ocultos.

Un estudio global de SoftwareOne sobre innovación optimizada por costos reveló que las empresas que logran crear un ciclo de ahorro e inversión tienen el doble de probabilidades de mejorar el retorno de sus inversiones tecnológicas, incrementar la rentabilidad y agilizar su llegada al mercado. La conclusión clara es que la eficiencia ya no es una agenda defensiva, sino una fuente de ventaja competitiva.

“Reducir costos hoy no significa frenar la transformación digital y empresarial. Significa financiarla de una manera más inteligente. Las empresas que entienden dónde están gastando y cómo lo están gastando, además de saber qué tecnologías se superponen y qué capacidades realmente impulsan el negocio, están en mejor posición para escalar la inteligencia artificial, modernizar sus operaciones y competir con mayor velocidad”, asegura Juan David Zuluaga, Federation Lead de SoftwareOne.

Gobernar para crecer: el nuevo imperativo

Este cambio implica que los equipos ejecutivos miren la tecnología con una lógica más integrada entre finanzas, operaciones y TI. Las áreas de negocio de muchas compañías impulsan iniciativas de inteligencia artificial para ganar velocidad, mientras que los equipos tecnológicos deben integrarlas, operarlas, protegerlas y financiarlas. Sin una gobernanza común, el resultado puede ser una proliferación de soluciones difíciles de controlar, con riesgos de seguridad, bajo aprovechamiento y un aumento sostenido del gasto recurrente, propio de la IA generativa, donde cada consulta o proceso tiene un costo directo y medible.

Cuando hablamos de IA generativa y sistemas con múltiples agentes de inteligencia artificial operando en paralelo, el desafío es todavía más crítico. Las empresas necesitan saber cuánto cuesta ejecutar cada modelo o agente, qué nivel de precisión entrega, qué infraestructura consume y cómo impacta en los procesos del negocio. Sin visibilidad operativa, medición y gestión financiera, la IA puede crecer más rápido que la capacidad de controlarla.

Según SoftwareOne, la próxima etapa de la transformación digital estará marcada por cinco prioridades estratégicas:

Velocidad de ejecución: la capacidad de responder y adaptarse más rápido que la competencia en cada ciclo de negocio.

Visibilidad del gasto tecnológico: conocer en tiempo real cuánto se gasta, en qué y qué retorno genera cada inversión.

Gobierno y seguridad: establecer controles claros sobre el ciclo de vida del software, las automatizaciones y el uso de la IA.

Gestión integrada de Cloud, Data e IA: operar estas tres dimensiones como un ecosistema unificado, no como silos independientes.

Reinversión de ahorros en innovación: liberar presupuesto mediante la eliminación de redundancias para financiar los proyectos de mayor impacto.

A través de este enfoque se puede liberar presupuesto, reducir duplicidades, mejorar la seguridad y acelerar proyectos estratégicos sin comprometer la sostenibilidad financiera.

“La pregunta clave para los directorios y gerencias ya no es solo qué tecnología adoptar, sino cómo asegurar que esa tecnología genere impacto medible en todos los niveles de la organización. La optimización permite transformar el gasto tecnológico en una estrategia de crecimiento”, añade Zuluaga.

En un escenario en el que la inteligencia artificial, la nube y la automatización seguirán redefiniendo los modelos de negocio, las organizaciones que puedan equilibrar innovación y eficiencia estarán mejor preparadas para escalar. Optimizar no es hacer menos: es decidir mejor, invertir con foco y construir una base tecnológica capaz de sostener el crecimiento futuro.

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