Los data centers han sido considerados tradicionalmente como instalaciones destinadas al almacenamiento y procesamiento de información. No obstante, el avance de la Inteligencia Artificial está modificando velozmente ese escenario. El crecimiento de modelos generativos, automatización avanzada y análisis de datos en tiempo real está llevando a la infraestructura digital a enfrentar desafíos energéticos y operacionales cada vez más complejos.
La magnitud de esta transformación se refleja en las cifras. Un reciente informe de la International Energy Agency (IEA) estima que el consumo eléctrico global de los data centers podría más que duplicarse hacia 2030, alcanzando alrededor de 945 TWh, equivalente al consumo energético anual de Japón. Paralelamente, McKinsey & Company (2025) prevé que la demanda mundial de capacidad para data centers casi se triplicará hacia el final de la década, impulsada principalmente por aplicaciones asociadas a Inteligencia Artificial. Según la consultora, cerca del 70% de la capacidad instalada estará destinada a cargas de IA para 2030.
Este escenario está generando un cambio estructural en la industria tecnológica y energética. El diálogo ya no gira únicamente en torno a capacidad de cómputo, sino también sobre disponibilidad eléctrica, eficiencia energética, estabilidad de las redes y nuevas estrategias de refrigeración.
Estas tendencias fueron analizadas durante AI Ready DC 2026, evento organizado por Schneider Electric que congregó a expertos y representantes de la industria para debatir cómo la Inteligencia Artificial está redefiniendo el futuro de los data centers y la infraestructura crítica.

Gabriel Estay, director de la unidad Secure Power y Data Center para el Clúster Andino, señaló que “actualmente ya se habla de infraestructura diseñada específicamente para IA y no solo de data centers tradicionales. Eso trae desafíos enormes desde el punto de vista eléctrico, energético y de ingeniería”. El ejecutivo explicó que el crecimiento de las cargas de IA está elevando aceleradamente la densidad energética dentro de los centros de datos. “Hoy ya estamos llegando a racks de 150 kilowatts y las proyecciones apuntan incluso al megawatt por rack en los próximos años, lo que representa un desafío enorme para la infraestructura eléctrica y la refrigeración”, sostuvo.
Es en ese contexto que tecnologías como la refrigeración líquida comienzan a posicionarse entre las principales alternativas para dar respuesta a las nuevas exigencias térmicas de la industria.
“Disipar y reutilizar esa cantidad de calor requiere nuevas estrategias de diseño, mayor ingeniería y soluciones como liquid cooling, porque los sistemas tradicionales basados en aire ya no son suficientes”, añadió Estay.
Luis Santamaría, líder del área Cloud & Service Provider de la compañía, destacó por su parte que el avance de la IA también está cambiando la arquitectura de los centros de datos. “La Inteligencia Artificial está impulsando servidores con mucha mayor capacidad de cómputo y data halls más compactos, pero con las mismas exigencias de energía y refrigeración, lo que obliga a repensar cómo se diseña la infraestructura digital”, indicó.
Finalmente, ambos expertos coincidieron en que el crecimiento de este tipo de infraestructura también abre nuevos desafíos para mercados como Chile, donde la expansión de energías renovables y el desarrollo tecnológico están posicionando al país como un actor importante para la instalación de infraestructura digital de nueva generación en la región.



