La normativa moderniza el marco legal nacional y lo alinea con estándares internacionales como el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, pero también ha generado inquietudes en el mundo empresarial respecto de su implementación.
Según la Encuesta de Protección de Datos Personales 2025, elaborada por PwC Chile junto a la Fundación Generación Empresarial, las principales preocupaciones de las organizaciones se relacionan con las sanciones económicas, el impacto reputacional y la complejidad de adecuar procesos internos dentro de los plazos establecidos. En este contexto, expertos advierten que gran parte de la incertidumbre proviene de interpretaciones erróneas sobre el alcance real de la ley.
Desde PwC explican que uno de los principales mitos es creer que la normativa impedirá el tratamiento de datos personales. Por el contrario, la ley reconoce esta actividad como legítima, pero exige que se realice bajo principios claros de finalidad, proporcionalidad, transparencia y responsabilidad. Otro error frecuente es asumir que todo tratamiento requerirá consentimiento, cuando en realidad lo esencial es contar con una base jurídica bien definida y trazable.
Los especialistas también alertan sobre la tendencia a tratar todos los datos como si fueran iguales, lo que puede llevar a sobreproteger información irrelevante o, por el contrario, a descuidar datos sensibles que requieren mayores estándares de resguardo. A ello se suma la creencia de que la protección de datos es una tarea exclusiva de abogados, áreas de cumplimiento o equipos de ciberseguridad, cuando en la práctica involucra a toda la organización, desde operaciones y tecnología hasta recursos humanos y marketing.
Finalmente, PwC advierte que el tiempo disponible no es tan amplio como muchas empresas suponen. Solo un 13% de las organizaciones se declara muy preparada para la entrada en vigencia de la ley, mientras que un tercio reconoce estar poco preparado. La adecuación, señalan, implica mucho más que definir políticas: requiere inventariar datos, ajustar contratos, fortalecer medidas de seguridad y diseñar procesos sólidos para responder a los derechos de las personas.
De acuerdo con los expertos, abordar este proceso con anticipación no solo permitirá cumplir con la normativa, sino también transformar la protección de datos en una ventaja competitiva, fortaleciendo la confianza y la sostenibilidad de los negocios en un entorno cada vez más digital.






