La digitalización de la economía se está posicionando con fuerza en cada vez más niveles corporativos de industrias completas, pasando por la minería y el retail hasta la salud, los servicios financieros y el sector público. Esto ha impulsado la demanda por talento digital en áreas como datos, inteligencia artificial, ciberseguridad y desarrollo de software, por lo que expandir la base de profesionales que participan en el ecosistema tecnológico se está transformando en una exigencia para las empresas que buscan sostener el crecimiento y la innovación.
No obstante, el sector en Chile aún enfrenta una brecha relevante en la participación femenina en carreras y cargos tecnológicos. Esta realidad representa no solo una desigualdad persistente en la industria, sino también una oportunidad desaprovechada para potenciar la capacidad innovadora del país.
Luz María García, gerenta general de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI A.G), asegura que “Chile necesita más talento digital para sostener su proceso de transformación tecnológica. Incorporar a más mujeres en el sector no es solo una meta de inclusión, es una decisión estratégica para el desarrollo del país”.
Este desafío, sostienen desde el gremio, requiere una mirada sistémica que incluya al sistema educativo, al sector privado y a las políticas públicas. Estimular el interés por las disciplinas STEM desde etapas tempranas, desarrollar oportunidades de formación especializada y fomentar trayectorias de liderazgo en tecnología son elementos fundamentales para avanzar en esta agenda.
Acorde a ello, Isabel Almarza, segunda vicepresidenta de ACTI, asevera que “el desafío no es solo atraer más mujeres al sector, sino asegurar que puedan desarrollar trayectorias sostenidas en tecnología. Eso implica trabajar desde la formación temprana hasta el acceso a roles de liderazgo, porque la diversidad de miradas también mejora la calidad de las soluciones tecnológicas que desarrollamos”.
“La economía digital se construye con talento, y Chile no puede darse el lujo de dejar fuera a la mitad de su potencial. Si queremos competir en un mundo cada vez más tecnológico, necesitamos que más mujeres participen, innoven y lideren en este sector”, añade Luz María García.
Como muestra la experiencia internacional, los equipos heterogéneos, además de ampliar las oportunidades laborales, fortalecen también los procesos de innovación, optimizan la toma de decisiones y permiten el desarrollo de soluciones tecnológicas que representen las necesidades de la sociedad.
“La transformación digital que están viviendo las industrias requiere equipos diversos capaces de abordar problemas complejos desde distintas perspectivas. Cuando más mujeres participan en el desarrollo tecnológico, no solo se amplían las oportunidades laborales, también se construyen soluciones más robustas y pertinentes para la sociedad”, recalca la gerenta general de ACTI.
Desde ACTI indican que avanzar en esta dirección es parte de una agenda más amplia que busca consolidar a Chile como un hub de innovación digital en Latinoamérica. En dicha senda, potenciar el talento digital femenino no es solo una tarea pendiente: es una oportunidad concreta para potenciar la competitividad, agilizar la transformación digital y preparar al país para una economía basada en conocimiento.





