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Comercio digital pierde más de US$ 440.000 millones al año por pagos rechazados erróneamente



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Informe de Yuno advierte cómo el sector se ve afectado globalmente por el bloqueo de transacciones legítimas y destaca el crecimiento de las billeteras digitales y el uso de IA para optimizar pagos y reducir fricciones.

Publicado el 25 may 2026



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Uno de los mayores costos ocultos del comercio digital corresponde a las fallas en los sistemas de pago. Según el informe The Global Payment Infrastructure Playbook 2026, publicado por la fintech global Yuno, el ecommerce pierde a nivel global más de US$ 440.000 millones anuales debido a pagos rechazados erróneamente, es decir, transacciones legítimas que son bloqueadas por sistemas de riesgo o fallas técnicas.

El reporte alerta que este fenómeno refleja un problema estructural en la economía digital. Si bien el comercio online continúa creciendo, muchas empresas aún operan sobre infraestructuras de pago diseñadas hace décadas, lo que limita su capacidad para procesar transacciones eficientemente en un entorno cada vez más digital y globalizado. De hecho, cerca de decenas de billones de dólares en transacciones siguen transitando por infraestructuras heredadas/legacy de los años 80.

A esto hay que añadir la creciente complejidad del ecosistema de pagos, pues hoy en día existen más de 1.000 métodos de pago y más de 100 redes de adquirencia en el mundo, cada uno con diferentes regulaciones, sistemas de autenticación y preferencias de uso por país.

En este escenario, lo que para los consumidores parece un proceso simple, hacer clic en “pagar”, conlleva realmente una compleja red de tecnologías que administran identidad, fraude, cumplimiento regulatorio y liquidación de fondos en múltiples mercados.

No obstante estos desafíos, el giro hacia los pagos digitales continúa acelerándose. De acuerdo con el estudio, el 66% del valor del ecommerce global ya se paga mediante métodos digitales, una cifra que para 2030 podría llegar al 79%.

Esta transformación es liderada por las billeteras digitales, que actualmente representan el 49% del gasto global en ecommerce y se espera que superen el 60% antes del fin de la década, impulsadas por el crecimiento del comercio móvil y por nuevas generaciones de consumidores más familiarizadas con los pagos digitales.

Es así como el informe proyecta que sobre tres cuartas partes de la población mundial utilizarán billeteras digitales en 2030, consolidándolas como uno de los medios de pago predominantes en la economía digital.

Ante este panorama, cada vez más organizaciones están integrando tecnologías que les permiten optimizar sus flujos de pago y reducir fricciones en el proceso de compra. Entre ellas destacan las plataformas de orquestación de pagos, que incluyen múltiples proveedores, métodos de pago y redes financieras en una sola capa de infraestructura.

Este tipo de tecnología permite dirigir cada transacción hacia el canal con mayor probabilidad de aprobación, minimizando fallas y mejorando la experiencia del consumidor. De acuerdo con el estudio, cerca del 30% de los pagos fallidos pueden recuperarse a través de sistemas inteligentes de reintento y enrutamiento.

Walter Campos General Manager Latam de Yuno, afirma que “hoy los pagos dejaron de ser solo una operación técnica para convertirse en un motor estratégico de crecimiento. Las empresas que logran optimizar sus flujos de pago pueden reducir fricciones, mejorar la experiencia del cliente y recuperar ingresos que antes se perdían por fallas en la infraestructura”.

Incluso pequeñas mejoras en el desempeño de los pagos pueden impactar significativamente en los resultados de las compañías. El informe asegura que un aumento del 1% en las tasas de aprobación puede representar millones de dólares adicionales para organizaciones de gran escala.

Entre las tendencias que marcarán la evolución del ecommerce en los próximos años, el estudio destaca el crecimiento de los pagos instantáneos, la expansión de los sistemas de pago locales y el uso de inteligencia artificial para optimizar decisiones en tiempo real.

En este contexto, la infraestructura de pagos está evolucionando desde simples sistemas de procesamiento hacia plataformas inteligentes que optimizan transacciones, reducen fraudes y recuperan ingresos automáticamente.

La capacidad de adaptarse a nuevos métodos de pago, regulaciones y comportamientos del consumidor se está convirtiendo en un factor clave de competitividad para las empresas que operan en la economía digital.

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