Un 44% del trabajo operativo podría ser realizado por inteligencia artificial, según indican datos del estudio “Agents, robots, and us: Skill partnerships in the age of AI”, publicado a finales de 2025 por McKinsey Global Institute.
En la misma línea, de acuerdo con el estudio “Use of artificial intelligence in workplace environments”, elaborado por OpenAI y Anthropic el año pasado, el uso de IA brinda a los trabajadores un ahorro de entre 40 y 60 minutos diarios en tareas operativas, donde un 75% de los participantes reportó mejoras en velocidad o calidad del trabajo.
Ignacio Arellano, CEO de KurAI, explica que “hoy, el procesamiento manual de documentos, como facturas, contratos, órdenes de compra y formularios, sigue representando una parte significativa de la operación diaria. Estas tareas, además de consumir tiempo y recursos humanos, suelen ser repetitivas, propensas a errores y difíciles de escalar, lo que limita la productividad organizacional”.
En ese contexto, el reporte “Superagency in the workplace: Empowering people to unlock AI’s full potential”, de McKinsey & Company, indica que más del 90% de las organizaciones a nivel mundial pretende aumentar su inversión en esta tecnología en los próximos años, en un escenario en donde su implementación se ha relacionado directamente con mejoras en productividad, eficiencia operativa y reducción de costos en múltiples industrias.
La inteligencia artificial permite automatizar la captura, clasificación, validación e ingreso de datos, minimizando los tiempos de ejecución y aumentando la precisión, lo que disminuye los costos operativos y libera capacidades dentro de las empresas para enfocarse en actividades más relevantes.
“El desafío está en llevar la inteligencia artificial a aplicaciones concretas dentro de las organizaciones, especialmente en procesos como el procesamiento inteligente de documentos mediante el uso de AI Workers, donde existe un alto potencial de eficiencia que aún no ha sido completamente aprovechado. La calidad de la información es un factor determinante. Cuando los documentos están organizados y correctamente digitalizados desde el origen, la automatización se vuelve significativamente más eficiente y los resultados son mucho más confiables”, concluye Arellano.






