La educación online ha evolucionado hacia diversos formatos, en los que la modalidad marca una importante diferencia en el perfil del estudiante y en su experiencia formativa. En este contexto, la modalidad Smart Flex se ha posicionado como una alternativa valorada especialmente por quienes necesitan compatibilizar estudios con trabajo, familia u otras responsabilidades.
Esto es avalado por las cifras, pues según el Informe de Matrícula 2025 del Servicio de Información de Educación Superior (SIES) del Ministerio de Educación, el 13,8% de los estudiantes de pregrado estudia en modalidad online, lo que representa un incremento del 15,9% en comparación con el año anterior.
La matrícula en educación a distancia es liderada por los institutos profesionales (IP) y una parte importante de los estudiantes corresponde a personas mayores de 35 años, grupo que creció en 2025 un 10,6% respecto de 2024.
Quienes se integran a la educación online destacan la opción de progresar en sus estudios de un modo acorde sus tiempos, desarrollando habilidades de autogestión y responsabilidad, sin perder el acompañamiento institucional.
En el caso del Instituto Profesional IACC, los estudiantes tienen una red de apoyo compuesta por consejeros y docentes, con más de 18 años de experiencia, que los acompañan en lo académico y socioemocional, impulsando su permanencia y titulación.
Uno de los mitos más comunes acerca de la educación online es que se requieren habilidades digitales avanzadas. No obstante, según los datos y la experiencia de IACC, cerca del 74% de los alumnos indica que carece de conocimientos informáticos al comenzar, mientras que aproximadamente el 80% no ha estado involucrado en estudios formales durante más de ocho años. Esto demuestra que lo que realmente importa no es la experiencia anterior, sino la motivación para mejorar las oportunidades personales y profesionales.
Álvaro Fuenzalida Bergeret, rector del Instituto Profesional IACC, indica que el proceso formativo comienza con un curso de inducción y se basa en dos pilares: el acompañamiento de bienestar, centrado en la contención y apoyo socioafectivo, y el acompañamiento académico, donde el docente guía el aprendizaje, evalúa y entrega retroalimentación oportuna en asignaturas diseñadas especialmente para el entorno en línea.
“Gracias a su flexibilidad, la modalidad Smart Flex es hoy una de las más accesibles e inclusivas del sistema de educación superior. Al no requerir procesos de selección ni pruebas estandarizadas, abre oportunidades a estudiantes con trayectorias diversas, incluyendo personas con necesidades educativas especiales y permanentes, como autismo o TDAH, quienes encuentran en el entorno digital un espacio seguro para aprender. Asimismo, amplía las posibilidades laborales para docentes, incorporando, por ejemplo, a profesionales jubilados que continúan aportando desde su experiencia”, destaca Fuenzalida.
En un escenario en el que la educación debe dar respuesta a realidades cada vez más heterogéneas, la modalidad Smart Flex se posiciona como una herramienta concreta de movilidad social, posibilitando que más personas ingresen, permanezcan y se titulen en la educación superior.





