Los urgentes desafíos de las carreras tecnológicas

Dentro de los grandes aprendizajes que nos deja este 2020 y la evolución de la pandemia por Coronavirus, muchos coincidimos en que nos enseñó lo impensable que es una vida sin tecnología. Ya sea para trabajar, estudiar, consultar un médico o comprar, el uso de dispositivos móviles, redes de Internet, enlaces y un sinfín de componentes TI sigue siendo esencial en este duro momento para la humanidad.

Publicado el 30 Nov 2020

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Araíz de la pandemia, en menor o mayor medida, las Tecnologías de Información y Comunicaciones permitieron, a millones de personas, estar en contacto con sus familias a pesar de las medidas de confinamiento; y mantener la operación de empresas y organizaciones que enviaron a casa a sus empleados; e incluso apalancaron el surgimiento de nuevos emprendimientos.

Pero como la pandemia continúa presente y varios países se encuentran enfrentando ya una segunda ola de contagios, es probable que por varios meses nuestra vida diaria siga marcada por un fuerte componente digital. Lo anterior no solo obligará a las compañías a reforzar sus sistemas y plataformas tecnológicas, sino también a incorporar profesionales con competencias digitales adecuadas para armar estos ecosistemas.

Este contexto es el que ocasiona que desde las instituciones de educación otorguemos un mayor un sentido de urgencia a la necesidad de preparar más y mejores profesionales del mundo tecnológico, ya que si bien es una industria que hace años presenta un déficit de profesionales cercano al 25%, con esta pandemia posiblemente la brecha se acentuó aún más.

Tres principales retos

Por eso, desde mi vereda puedo advertir con claridad tres desafíos que se deben abordar prontamente desde las Escuelas de Informática.

El primero de ellos es continuar incentivando a nuevos jóvenes a interesarse en esta disciplina. Mostrar su alta tasa de empleabilidad y el extenso campo en que pueden desarrollarse, dada la gran demanda de profesionales con este tipo de formación.

Asimismo, otro de los grandes retos que debemos enfrentar es la imperiosa necesidad de impulsar la incorporación de más mujeres a la industria. Porque, como ya sabemos, si tenemos que hablar de los efectos negativos de la pandemia en nuestro país, no podemos pasar por alto la forma en que afectó el empleo femenino. En ese caso, vemos que la carrera de Informática puede ser una tremenda opción para mujeres que tienen que equilibrar su vida familiar con la profesional, ya que puede ser cursada y ejercida laboralmente desde cualquier lugar.

No deja de ser preocupante que apenas un 8,9% de los estudiantes de Informática en Chile sean mujeres, según el estudio de “Participación de Mujeres en Carreras Informáticas” de Microsoft. Y cuando miramos el porcentaje de mujeres que trabajan en la industria, la cifra cae a 5% según la ACTI ¿Cómo cambiar este escenario? Es parte de lo que debemos trabajar.

Y, por último, como tercer gran desafío, está la especialización. El campo de la informática es amplio y seguramente continuará expandiéndose con la creciente necesidad de automatización. Su evolución es una de las más veloces, lo cual obliga a sus profesionales a mantener una actualización periódica. Cursos, certificaciones, diplomados. Todo será relevante para cumplir con ese objetivo. De esta forma, cada día veremos con mayor frecuencia informáticos especialistas no solo en ciberseguridad o data centers, sino que en medicina, periodismo, logística o minería. La versatilidad de esta carrera es, sin duda, uno de sus principales atractivos.

Cumplir prontamente con esos retos contribuirá a que los actuales y futuros estudiantes de tecnología enfrenten de mejor manera este nuevo escenario. Uno en donde la digitalización es una obligación y donde deberán conformar equipo junto a otros nativos digitales, informados y más exigentes que los actuales usuarios.

Mi invitación es entonces a descubrir el gran potencial de esta disciplina y cómo podrá convertirse en una de las piedras angulares para continuar con los procesos de digitalización o madurez digital que persiguen las empresas, pero también para mejorar la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.

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Redacción

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